Ahora sí… Road to Kazán

Héctor Ruiz, campió d'Espanya d'aigües obertes a Banyoles

¿Estás nervioso? Abro los ojos y miro el reloj.... Todavía faltan 25 minutos para que suene el despertador pero tengo tantas ganas de competir que me levanto y empiezo a despertar mi cuerpo. Se avecina una carrera difícil en la que me juego el pase para los Campeonatos del Mundo en Kazán (Rusia), una competición de lo más complicada a la vez que emocionante. ¡Allí nos jugaremos el primer pase para los Juegos Olímpicos de Río!

Empieza el ritual del desayuno. Es importante no variar hábitos antes de la competición, pues el cuerpo puede que no esté preparado para según qué ingesta si no lo hemos acostumbrado anteriormente. Mi vaso de zumo de naranja natural está encima de la mesa con el bocadillo y unos cereales con yogur. Sentado con la mirada fija en el horizonte pienso en la carrera y la visualizo mentalmente. ¿Cuándo pararé a avituallar?, ¿cómo actuaré en cada situación? y, sobre todo, ¿cuál es mi meta? Me gusta nadar, me encanta entrenar. He trabajado duro para este momento y quiero conseguirlo, tengo que lograrlo y lo haré.

Ha venido mi familia: mi tía, mi abuela, mis primos, mis padres y mi hermana. La verdad es que me considero un privilegiado por tener una familia así. Siempre que pueden vienen a animarme, tanto ellos como todos lo que lo hacen desde la distancia. Gracias.

De camino a Banyoles escucho música para animarme y motivarme. Empieza a sonar y subo el volumen. El pulso se me acelera a la vez que empieza a hervirme la sangre. ¡Quiero nadar ya! Quiero tirarme al agua, quiero sacar toda esta adrenalina que llevo dentro y quiero luchar para lograr mi primer objetivo de la temporada. Recuerdo todos los entrenamientos que he hecho hasta llegar aquí, todas las brazadas que he dado, todos los quilómetros que he nadado y todo lo que he sufrido para poder disfrutar de este día. Cada vez estoy más cerca, hasta que al final llegamos a Banyoles. Respiro hondo, miro al lago y sonrío. Qué recuerdos...

Paso por la zona de marcaje, empieza la rutina donde me miran las uñas de las manos y pies, el bañador, me marcan el número 17 que me ha tocado por sorteo y cojo el chip. Faltan 30 minutos y es momento de ponerme el bañador FINIS. Me gusta lo cómodo que es y la sensación que tengo al nadar con él. Después de ponerme la vaselina para que no tenga rozaduras por las axilas y cuello, me dirijo a la cámara de salida. Ahora sí que me empiezan a entrar esos nervios pre-competición, los que tanto me gustan, los que me hacen estar vivo... ¡Esto empieza YA!

La carrera empezará desde dentro del agua, con lo que saltamos al lago y nos ponemos en la línea de salida. Treinta segundos... Miro a mi alrededor, observo a mis rivales y veo a Antonio Arroyo y a Pol Gil, entre otros. Diez segundos... Diviso la boya donde daremos el primer giro. Empieza la cuenta atrás: 3... 2... 1...

Salida limpia, rápida y sin golpes. Antonio marca el ritmo seguido por Pol. Me doy cuenta de ello y me pongo a los pies. El ritmo es alto con lo que el grupo se rompe en poco más de 500 metros, quedando así sólo cinco nadadores en cabeza. Antonio, Pol, yo, Venturi (FRA) y Adrián. El pase por los primeros 1.500 metros ha sido rápido (16’10”) con lo que aminoran la marcha y aprovecho para tomarme el primer gel energético. Al final de la primera vuelta el grupo perseguidor consigue contactar con nosotros, con lo que ahora somos unos 15 nadadores al frente.

Empieza la segunda vuelta, más tranquila, y el francés Venturi se pone en cabeza marcando el ritmo. Sin más, pasamos por el avituallamiento donde me espera mi entrenador con un vaso en la parte extrema de la caña. Me pongo en paralelo con el francés y acelero la marcha. No quiero llevarme golpes ni que me tiren el vaso. Unos sorbos rápidos y vuelvo a perderme en medio del grupo. Me encuentro bien, con un nado fluido y cómodo… Así llegamos a mitad de carrera.

Al comienzo de la tercera vuelta me paro para tomarme rápidamente el segundo gel energético. Este con cafeína. Me separo del grupo y me pongo a nadar en paralelo. Intento acelerar el ritmo pero de repente veo como se apresuran a ponerse a mis pies dejando de esta manera a los tres nadadores de delante solos. Es entonces cuando decido ir en busca de los pies de los primeros. Me noto los brazos pesados. Siempre hay momentos fatídicos en la carrera y hay que ser fuerte para superarlos. Debo ser fuerte mentalmente. Y es entonces cuando pienso en los entrenamientos, en las brazadas que han hecho mis brazos, en las patadas que han dado mis piernas y en todos los duros golpes que ha aguantado mi mente. Último avituallamiento, paro, bebo y voy en busca del billete hacia el Mundial. Lo deseo y con el apoyo que he recibido estos últimos días de todos los que me quieren lo tengo que lograr. Lo voy a lograr. Llegamos al final de la tercera vuelta y veo que a Pol le cuesta seguir el ritmo de Antonio, que va primero. Decido aumentar el ritmo y ponerme detrás de él, pero me veo con mucha fuerza. Me posiciono primero para marcar el ritmo.

Llegados a la última vuelta, voy marcando el ritmo y veo que les cuesta seguirme. Faltan poco más de 1.500 metros y he conseguido aventajar al segundo en 5”. Pienso, ¿cuánto lo deseas, Héctor? Cierro los ojos y veo mi meta. Tengo que dar este primer paso para seguir soñando. Aprieto los dientes y cambio de ritmo. Ya no voy a mirar atrás, es momento de mirar hacia delante. Faltan 500 metros y ahora sí, el pulso se me acelera a la par que la respiración. Tengo que aguantar, esto ya se está acabando. Últimos 50 metros, veo la placa de meta. ¡Está muy cerca! 30... 20... 10 metros... Alzo el brazo y la toco... ¡¡¡Lo he logrado!!! Miro atrás y veo que al final he llegado solo a más de 20 segundos de ventaja sobre el francés, quién fue campeón de Europa en 2011.

Salgo del agua muy contento y satisfecho. Lo he logrado. Mi cara no puede esconder esa sonrisa de felicidad que se acentúa todavía más al ver a mi familia corear mi nombre con mis primos llevando la voz cantante. Me abrazo a todos ellos, a mis amigos y a mi entrenador. Esto me va a dar mucha fuerza y el último empujón para seguir con más ganas, si se puede, para llegar al Campeonato del Mundo en plena forma.

¿Y tú, cuánto quieres alcanzar tus metes? No tengas miedo. Sueña despierto.

Road to Kazán.