No he tenido mucha suerte, ¿o sí?


Al fin y al cabo, ¿qué nos queda? Es cierto que la vida me ha quitado gran parte de mi ser, pero tengo la suerte de seguir contando con el apoyo incondicional de mis amigos, conocidos y de todos vosotros que día tras día me animáis. Además, tengo la suerte de tener una familia que me quiere y que ha luchado, sigue y seguirá luchando siempre a mi lado.

He perdido mucho al dejar la natación. Muchas horas invertidas para lograr el tan deseado clímax del deporte, los Juegos Olímpicos. Día a día lo miraba, lo acariciaba y luchaba a capa y espada por él. Se podría decir que incluso moría por él. Estaba a tocar y éste era mi año, pero de repente, cuando todo iba rodado y encarábamos la recta final para culminarlo... bueno, vosotros ya sabéis que le sigue. Llegados a este punto, no he tenido suerte. ¿O sí? Decírmelo vosotros después de leer lo que ha escrito mi madre.

Hola amigos,

Estos últimos meses han sido muy duros para mí, todos sabéis el problema que ha tenido Héctor.

Como madre le he puesto a Héctor muchas tiritas en sus heridas y he cantado muchas veces el cura sana culito de rana... La natación se lo llevó de casa con 16 años al Centro de Alto Rendimiento, fue duro para todos, pero entendimos que era su vida y debía seguir su camino.

Han sido tiempos de todo, de risas, alegría, emoción cuando todo va bien, y de superación de las mil y una lesiones y decepciones que también le han acompañado, pero él siempre se levanta cuando se cae, se sacude, se pinta una sonrisa en la cara y a seguir adelante.

Por eso, estas palabras son para todos vosotros, para la familia de sangre que siempre, siempre está ahí para nosotros, aunque a veces estos días nosotros quizá no hemos estado a su altura; quiero pedir disculpas por ello. A la familia que elegimos nosotros, esos amigos que siempre saben que decirte y que hacer, que con sólo mirarte saben si quieres hablar o solo un abrazo, mil gracias a vosotros. A todas las demás personas, compañeros de trabajo, conocidos y desconocidos que se han preocupado por él. También al Centre Natació Mataró, que ha sido su casa en estos últimos tiempos, y que lo han cuidado mucho, gracias.

Y sobre todo a todos los que le seguís en las redes sociales, no sabéis, de verdad, como le está ayudando. Estaba aquí en casa después de operarse y miraba el ordenador y se le iba iluminando la cara, “mira mamá cuanta gente me está enviando mensajes de cariño y de apoyo”, y la sonrisa volvía a su cara. Muchos que ni siquiera lo conocéis en persona y aún así estáis con él, mil gracias de verdad os digo que si lo conocierais en persona tendrías que quererle más aún. Vosotros le habéis puesto las últimas tiritas.

Pues eso, si alguien ha llegado a leer esto hasta aquí os envío un abrazo enorme y toda mi gratitud. Como decía al principio, la natación se llevó un niño a los 16 años y 9 años después me lo devuelve, hecho un hombre, bueno, trabajador incansable; como todos los buenos deportistas.

Un beso de una madre agradecida.

Al fin y al cabo la vida siempre te da lecciones y nos tiene preparadas sorpresas positivas y alegres en cada rincón. Sólo hay que tener la predisposición necesaria para encontrarlas, y esto sólo se consigue sacando el lado positivo de toda situación. ¿Qué os parece? ¿Seguís pensando que no he tenido suerte?